Aguascalietes 2004

Abril 30,
Feria Nacional De San Marcos

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LIC. ROCIO SILVA RODRIGUEZ
AGUASCALIENTES, AGS. MÉXICO

La larga espera por fin terminó. Como por arte de magia y sin avisar después de 10 años de haber visitado mi ciudad, el cantante que más admiro y al que le debo muchas locuras, desde la adolescencia: LORENZO ANTONIO, llegó a la ciudad de Aguascalientes, México. Como siempre, de incógnito. El 30 de Abril 2004

vamosajuSu primera visita a esta ciudad hidrocálida fue, según me cuentan hace casi 20 años en una gira con los ganadores del festival Juguemos a Cantar, esa experiencia no la viví pues estaba entregada en cuerpo y alma a mis estudios y a mis juegos de niña.

Posteriormente después de seguirlo ya como adolescente y de hacer muchos viajes a la Ciudad de México, durante años con la esperanza de conocerlo, finalmente fue en 1994 cuando un 20 de marzo acudí, con la ayuda de una gran amiga, Magdalena Hernández también fiel seguidora de Lorenzo Antonio, a un programa llamado entonces Siempre en Domingo a la presentación de su disco Tributo a Juan Gabriel volumen uno. En esa ocasión tuve la oportunidad de saludarlo en la camioneta donde viajaba y de la cual no se bajó ni por error. Finalmente mi sueño se había convertido en realidad. Conocí personalmente a Lorenzo Antonio. Ese sueño que tanto anhelé. Llegó.

En ese momento al intentar conversar con él me dijo que estaría en la ciudad de Aguascalientes el siguiente 7 de abril 1994. Debo confesar que me mostré escéptica y regresé a mi ciudad.

Llegó el 7 de Abril y efectivamente en la estación llamada Radio Acir apareció Lorenzo Antonio junto con su señor padre.

Esperé en la recepción de la difusora, sentada con una sonrisa de oreja a oreja pues lo tenía de frente a través de un cristal, me sentía como entre nubes viendo angelitos. Minutos después se acercó el señor Amado, platicamos largo y tendido esperando a que Lorenzo saliera de la entrevista durante la cual me autografío el disco que yo llevé y nos tomamos la consabida foto del recuerdo. Después los acompañé a la siguiente difusora en donde también me toco estar con él, luego en una televisora, en otra y en los diarios. Fue mi día con Lorenzo. Al grado que me olvidé que tenía clases en la universidad y examen.

Me dejó un grato sabor de boca esa visita, que a la fecha recuerdo como si fuera ayer.
Continué mi andar por la vida y ¡claro! mi gusto por el chico ojiverde más guapo que me he topado.

guitarraEntre las múltiples locuras que hice por verlo, está mi participación en un concurso donde sortearían una guitarra autografiada por él en Tele Hit y convencida de que ganaría participe. El 24 de Noviembre 1995 fui por mi guitarra y por tercera vez lo tuve frente a mi platicando y aún conservo la guitarra como mi más preciado tesoro.

Con el tiempo se ausentó y de Lorenzo Antonio no se supo más por México hasta el 30 de Abril 2004.

Ese día temprano, a las 7 de la mañana, cuando en el trabajo abrí mi correo electrónico encontré un mensaje que decía textual: “ Lorenzo Antonio y el grupo Sparx en Aguascalientes el 30 de abril del presente año”. Obviamente lo dudé y comencé a llamara todas las difusoras para saber si los hermanos Sánchez estarían de promoción y sólo obtuve la negativa de los medios incluso en la televisión nada se sabía.

Continúe a lo largo de la mañana, desesperadamente tratando de averiguar que tan cierto era el mensaje, mismo que no podía creer. Hasta que hablé con la mamá de estos hermanitos y me confirmó la visita en donde actuarían al lado de Juan Gabriel quien daba un concierto en la Monumental Plaza de Toros esa noche.

En los hoteles nada sabían, en los medios tampoco y la gente no lo recordaba. Todos me tacharon de loca pero yo tenía que verlo. ¿Como le iba a hacer?, tampoco sabía pero lo tenía que ver. Llegadas las 6 de la tarde, salí de trabajar y me lancé a la plaza de toros para conseguir boletos. La respuesta “entrada agotada”. Quise morirme. Pero un ángel me ayudó a entrar, entre la multitud de plena Feria de San Marcos. Sinceramente estaba dispuesta a gastar mi salario completo en un boleto de reventa para el concierto, pero no fue necesario.

Lo desconcertante del caso, es que yo acostumbrada al acceso directo y sin mayor problema a todas las actividades de Lorenzo, ahora tuve que ser una admiradora más entre más de 18 mil personas asistentes al concierto de Juan Gabriel. Por primera vez en mucho tiempo no pude saludarlo ni acercarme un centímetro a él. Eso fue frustrante. Tampoco pude estar cerca del escenario, me tuve que conformar con estar a la mitad de la plaza a casi 70 metros de él. Esta vez todo fue “de lejos”. No podía creerlo así como no podía creer que lo estuviera viendo en mi ciudad nuevamente.

ags43004        En el concierto después de que cantó el grupo el Recodo, por casi 2 horas y Juan Gabriel 1 hora, por fin lo presentó. Salieron, él y Sparx de entre el público. Mucha gente preguntaba ¿quiénes son? Pero al subir al escenario y en los primeros acordes de la canción Doce Rosas, la palaza completa se estremeció con un grito y juntos comenzamos a cantar la canción junto con Lorenzo Antonio, quien no daba crédito de lo que veía y escuchaba.

También se presentaron las chicas Sparx haciendo coros y bailando. Juntos cantaron y bailaron 3 canciones específicamente: Doce Rosas, Como me Gustas y Vamos a Jugar (toda la gente hizo la coreografía con ellos) para después hacer un par de bailes con Juan Gabriel.

Todos los asistentes a la plaza, en un segundo se levantaron de sus asientos y aplaudieron, bailaron, gritaron fue realmente gratificante.

ags43004b        Lorenzo vestido con una camisa blanca, cabello corto y lentes negros, ¡¡¡se puso a bailar!!! por todo el escenario que formaba el filo de un cuadro y al centro al nivel del suelo los músicos.

Después continuó Juan Gabriel pero yo me esperé a que saliera de la Plaza y cerca de las 3 de la mañana salió una camioneta con vidrios polarizados en la que pude ver un perfil conocido ¡¡¡¡¡¡¡Era Lorenzo!!!!!!!! Y gracias a la multitud que circulaba por el lugar, insisto en plena Feria de San Marcos, logré alcanzar la camioneta que circulaba lentamente, le toque en la ventanilla a lo que amablemente bajó el vidrio y me saludo. Me llevó de la mano casi una cuadra. Lo malo es que aunque él solicitó al chofer se detuviera, este no quiso y me tuve que conformar con saludarlo, para después desaparecer a lo lejos.

No olvidaré esos momentos!

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