California 1997

Septiembre 14 – Santa Ana,
Celebración de la Independencia Mexicana

Mii primera foto con él

Mi primera foto con él

Quince años después de la Gira Juguemos A Cantar ya soñaba con verlo de cerca pero sin esperanzas. En ese tiempo ya vivía en Los Angeles, mas aún no tenía mi sitio de Lorenzo Antonio ni conocía a otras fans. En eso días empezaba la promoción de las fiestas de Independencia de México. Vendrían distintas caravanas de artistas a diferentes puntos de Los Angeles y Orange County. Una mañana en el radio escuché: “… se presentarán LORENZO ANTONIO, y SPARX en Santa Ana…” ¡En ese instante, mi emoción no me dejo oír más del comercial! Más tarde mi ayudante personal llegó y dijo: “¿Díana, oíste que Lorenzo viene al Parque Centennial? ¿Qué vas a hacer?” Respondí: “¡No sé pero yo voy a ir a verlo!”

Busqué informes, mi transporte no sale del área de Los Angeles y Santa Ana está en el condado de Orange. El evento era gratis, la aglomeración sería inmensa. Empezaría a medio día y terminaría en la tarde; no daban una hora de presentación para Lorenzo Antonio ni Sparx pero ellos eran los artistas estelares. Si quería un buen lugar tenía que ir y “acampar” por horas en el parque. El tiempo pasaba y pasaba, aún no conseguía quien me llevara. ¡Me estaba desesperando! Al fin Dora, amiga de la familia, me dijo que ella me llevaba pero que tenía que acompañarnos mi hermana, Christ. Dora sabía que Christ entendía mi forma de comunicación. Sin embargo, a Christ no le pareció muy bien la idea. Tenía catorce años; el esperar por horas para la presentación no le gusto.

¡No perdí la esperaza y empecé a ilusionar más! Me compré ropa, quería estrenar ese día. También le escribí una nota a Lore para mandársela con uno de los de seguridad o alguien del evento; nunca creí poder dársela personalmente… así se llegó el gran día. Me alisté, Dora llegó, y al final Christ dijo que “sí iría” y sin perder tiempo nos fuimos antes de que cambiara de pensar… Llegamos y tenían puestos de los patrocinadores, y sitios de comida. Caminamos un rato, comimos, y nos fuimos a apartar un lugar para ver los musicales. El escenario estaba cercado con malla de alambre. Nosotras nos sentamos (en el césped) pegadas a la malla y en medio del lugar. ¡El lugar perfecto!

Los artistas se presentaban; la gente se aglomeraba más y más. Llegaba un momento que nos sentíamos asfixiadas porque nos empujaban contra el alambrado. Nos quejábamos a coro los del enfrente, pero luego otra vez empezaban los codazos, pisotones y empujones. En eso, los presentadores preguntaban: “¿Quién vino a ver a Lorenzo Antonio?” Todas gritábamos: “¡Yoooooo!” “¿Y a las chicas de Sparx?” ¡Los gritos y chiflidos se oían igual de intensos del público masculino que al femenino alabando a “las cuñadas!” La multitud era grandísima por eso los de seguridad hacían rondas por adentro del cerco. De vez en cuando, Christ o Dora les preguntaban que si cuanto faltara para Lorenzo. Ya todos los de seguridad sabían que quería ver a Lorenzo Antonio.

santaa97c           Más tarde se rumoró que la camioneta de Lore había llegado. Un guardia pasaba en ese momento, rápido le dije a Christ que le diera mi nota para que él se la entregara a Lorenzo. Minutos después, una tropa de técnicos subió a cambiar todo el equipo de sonido e instrumentos. “Lorenzo, Lorenzo…” exclamaba el público, y yo ansiosa por verlo. Los locutores estrella subieron al escenario: “¿Lo quieren ver? ¿Quieren que les cante Él No Te Quiere?” “¡¡SÍÍÍÍÍÍÍÍ!!” respondimos con furor. “OK, OK, no me griten”, bromeó uno de ellos, “pero antes de presentar a Lorenzo Antonio les pediremos un favor. Abran paso a una muchacha en silla de ruedas.” Un guardia nos indicó que camináramos a la izquierda y les pedía que me cedieran el paso. Me quedé totalmente sorprendida y decía: “¿A mí? ¡Ay, no puede ser! ¡Me van a pasar detrás del escenario!” Mientras llegábamos a la puerta del cerco continuaron: “¡Lo prometido es deuda, aquí está LORENZOOO ANTONIOOO!”

santaa97b            Nos pusieron a un lado del escenario, cerca a la escalera donde bajaría. ¡Estaba viendo a Lorenzo Antonio cantar a sólo pasos de mí! Lucía tan diferente a como se veía en televisión, súper alto, blanco y rubio cenizo. Cuando caminaba hacia donde estábamos se sonreía. Le decía (dándole codazos) a Christ que le tomara fotos, y me respondía: “¡Si, si, ya voy! ¡No me muevas pues!” Cantó como siete u ocho canciones; bajo del escenario bañado de sudor. Después de dar un par de autógrafos, pasó algo que jamás se me olvidará. No sé como estuvo pero Dora pensó que se iba a retirar sin saludarme, y le dijo: “Hey, hey tú, aquí”, dándole pequeños jaloncitos a su manga. Me quise morir de la pena y pensé: “¡Dora, no hagas eso y se llama Lorenzo! ¡Oh Dios, trágame tierra!” al mismo tiempo que él volteaba y miraba hacia abajo.

Sin embargo, él muy caballeroso nos atendió extremadamente amable; Dora me presentó, etc. Él dijo: “Estoy muy sudado”, (con tono apenado) y Dora repuso: “No importa, no te preocupes a ella no le importa. Dale su beso.” Luego mirándome y sacándose un papel de su jeans negro me dijo: “Mira, aquí tengo tu nota. ¡Muchas gracias!” con un tono de voz dulce y clarita. Pensé: “¡WOW, que lindo! ¿Es de verdad, o sigo soñando? Y que ojos tan verdes y voz tan placentera.” Le hice señas a Christ que pidiera el autógrafo y una foto. Después fue con su mamá quien le tenía su agua y estaba lista para refrescarlo. En eso, pasaron las chicas Sparx para subir al escenario. Lore se puso a ver a sus hermanas mientras seguía el ritmo de la canción con un pie, y de vez en cuando volteaba y me sonreía.

santaa97d       Dora me preguntó que si había puesto mi dirección en la nota, le respondí que no. Entonces anotó mi domicilio en un pedacito de papel y se lo dio a Lore cuando pasaba a lado de nosotras. Lo agarró y se lo echó a la bolsa de su camisa; minutos más tarde él se retiró. Nos dirigimos a nuestro carro, había sido un día muy largo pero lleno de emociones. Pasaron unos cuantos días y entre la correspondencia estaba un sobre amarillo con remitente de Striking Music en Albuquerque, NM. ¡La alegría no me cabía! Rosamaría me había escrito de parte de los cinco agradeciéndome por ir a verlos y me mandaba fotos de Lorenzo y Sparx. Aquel papelito insignificante, creí yo, llegó a Albuquerque y abrió una puerta para comunicación.

Recuerdo ese día y una sonrisa todavía aparece en mi rostro. ¡Memorias inolvidables! (Aún no sé de quien fue la idea de pasarme detrás del escenario. Será un misterio para siempre…)